en ocasiones leemos u oímos frases que, de pronto, “suenan bien” y, para algunos, se transforman en verdades absolutas. recuerdo las carpetas del instituto, muchas de ellas con recortes de revistas y fotografías pegadas en las cartulinas que ejercían de separadores, y unas cuantas de esas “sabias dedicatorias” anotadas por todas partes.

hoy siguen apareciendo; son sentencias en libros o melodiosas letras de cine que “suenan bien” o “resultan impactantes” y pasan a desvelar milagrosamente y a modo de afirmación rotunda las verdades de la vida. no está mal apropiarse de alguno de estos pensamientos… siempre y cuando se haya dedicado un tiempo a pensarlos.

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