hacía semanas que tenía medio abandonado el vicio (sano salvo para mi miopía) de pintar miniaturas. ayer lo retomé y añado dos pequeñas figuras a mi minúscula colección: una nigromante que había empezado a pintar hace tiempo (y cuyos ojos se han quedado en sombra tras varios desafortunados intentos por perfilarlos decentemente) y una guerrera. todavía me quedan unos cuantos varones sin siquiera imprimar. tendré que darle un poquito de caña antes de que blagdaros se decida a hacer el próximo pedido.

y, como no, foto de familia de las que le gustan a apolo 😉

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