como siempre, camino al trabajo. han madrugado, como otras veces, y se conocen cada curva de la carretera casi con los ojos cerrados. los coches avanzan, como habitualmente, y llegan a los tramos de curvas en zona de monte. hay un camión delante, pero no es el primero que ha aminorado la velocidad. un pequeño peugeot, de esos miles de color gris metalizado, va delante enfrentándose a las curvas como si nunca hubiera pasado por esa carretera, como si temiera encontrarse el fin de la tierra en cada vuelta. marca el ritmo de un grupo de coches que ya se han empezado a acordar de su familia. unanada se enfrenta por primera vez sola a la carretera. los dioses nos cojan confesados.

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