antes de la pasada noche diría que me da igual el fútbol, que si gana un equipo español… pues mejor, que todo queda “en casa” pero que, por lo demás, me resulta indiferente… y blablablá, blablablá, blablablá.

ayer las cosas cambiaron. pensaba como en el párrafo anterior hasta que acabó el partido y me fui a la cama. entonces cambié de idea. cada vez que pasaba un coche pitando, gente gritando por la calle, bombas que se echaban cerca de mi casa en honor a los culés… pasaba media hora, otra media, y otra, y otra… y yo me tenía que levantar hoy a las seis y media de la mañana. deseé que el barcelona hubiera perdido. mi dolor de cabeza y mi cansancio lo hubieran agradecido.

hoy odio el fútbol y las victorias que dependen de un balón entre las piernas.

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