ayer noche caían las primeras gotas. algunos corrían a resguardarse de las humedad directa, pero a nosotros no nos importó demasiado ver los puntitos de color intenso en nuestras ropas.

esta mañana se celebró en mi pueblo la habitual “festa da auga” (fiesta del agua). muchos vaticinaban poco antes que no se llevaría a cabo por la lluvia, pero las ganas pudieron más. las gotas del cielo fueron acompañadas por cubos y manguerazos por doquier (y hasta pelotas hinchables y algo de yogur que regalaba cierta marca a modo de publicidad. no es demasiado prosaico, pero allí estaban).

después de tanto fuego matando, tantas cenizas cubriendo la tierra y el humo gris (a veces negro) vagando sin rumbo, refrescar el cuerpo y la mente sienta como pocas veces antes.

desde el cielo caían gotas. gotas que no han hecho daño a ríos, mar o monte. caían tiernas, embalsamando la herida que otros hicieron. que siga bajando con delicadeza; que no pierda su dulzura; que no arañe ni golpee; que acaricie como esta mañana las mutilaciones de mi tierra.

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