suelo ser muy “sosita” a la hora de beber. no me gusta el vino; tampoco la cerveza. huyo de las bebidas carbonatadas. el alcohol, salvo algunas excepciones, no me llama.

las infusiones son medicinas y la única que puedo llegar a pedir voluntariamente (cuando mi estómago lo requiere) es la manzanilla.

los habituales? agua, zumos varios y refrescos sin burbujas.

hace un par de días me pasé al bando de la coca-cola. mi estómago no respondía ni con rennies y esa cosa con sabor a jarabe y eructos comprimidos resultó ser la solución.

¡alucinando se quedó mi pobre hermano con el concierto a tres voces que salía de mi gaznate! y eso cuando el estúpido gas no decidía huír por vía nasal…

hay seres humanos que disfrutan ingiriendo tremenda porquería… sensación de vivir, lo llaman.

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