el tft que me trajeron los reyes (dioseees, qué buena he sidoooo, cuántos regalooooos) llegó con un píxel “extraviao”. tras unos días deshojando la margarita del “lo llevo, no lo llevo” para intentar un cambio, el viernes aparecí en el corte inglés con mi tremenda caja.

ya había pensado mil posibles respuestas a las posibles excusas que me podrían dar, estaba casi ya practicando la cara de mala, de chica dura, para no dejarme amilanar por algún señorito de corbata…

llegué con blagdaros y, una vez en la sección de informática, comenté que quería cambiar mi monitor por uno “sin píxels muertos”. me pidieron el ticket de compra y me mandaron esperar. sin siquiera haber mirado lo que les llevaba en mi caja (y si tuviese dentro una piedra en lugar del supuesto monitor defectuoso?) el dependiente apareció con una caja similar por uno de los pasillos.

– podría probarla para confirmar que ésta está bien?

– sí, claro, ahora mismo.

dicho y hecho. abrió la caja, comprobamos que la imagen se veía perfectamente y la volvió a empaquetar para que me la llevase. ahora tengo un monitor con todos sus puntitos vivos y coleando.

decidido: para este tipo de productos, aunque cueste un poco más… el corte inglés se lleva el 10.

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