en estas fechas es fácil que podamos salir rodando por la calle tras ciertas comilonas. no es menos complicado que nuestro bolsillo tiemble con sólo acercarse a tal o cual establecimiento… y seguro que, tras estos días, tendremos más “cosas” inútiles (o no) pero fantásticas (o no) en nuestro poder.

entre otras cosas, yo poseo ahora un símbolo de la fe verdadera

y me ha alegrado comprobar que los pedidos llegan sin problema

un paraguas, prendas con las que no posaré en público, colgadores, un juego (en régimen de gananciales), geles y demás sustancias aromáticas, un lector de tarjetas de memoria, un “vale por un regalo” con forma de billete… TAN buena he sido? que opinarán de ello los tres cerditos reyes magos de oriente?

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