dioses! últimamente gasto demasiado dinero en vestuario. no, no es que me esté dando por ponerme monísima de la muerte, pero el hecho de haber subido de talla y estar habituada a comprar muy poca ropa (y, además, deportiva – me da por ahí, qué le voy a hacer-), ha hecho que en las últimas semanas mi tarjeta de crédito tiemble con los ostiones que le estoy metiendo.

hoy son un par de cosillas, mañana otras dos, pasado otra… el caso es que estoy renovando casi forzadamente mi armario. que por qué no espero a las rebajas? por desgracia, no está bien visto eso de ir por “mi” mundo vestida cual indigente.

resistiré, resistiré…

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