no tengo costumbre de ponerme “mona” para salir por ahí. conozco a seres humanos que son incapaces de salir a la calle sin unos mínimos de maquillaje, pero a mí me ha tocado ser de las “otras”. con lo que hubiera disfrutado mi madre con una hija de esas preparadísimas que van de punta en blanco por la vida con sus tacones, sus maquillajes y marcando tiparrón… y le toqué yo. a ella, pobre, no le queda otro remedio que quererme igual.

pues bien, el día de hoy es noticia porque pienso “arreglarme” mínimamente (desde finales del año pasado que no hacía yo eso). tocará alicatado, gomina y planchas del pelo y, por raro que parezca en mí, no será para disfrazarme (al menos no como suelo). por qué? porque un día o dos al año me apetece hacer la tontería que para otras es el pan de cada día… y ha tocado hoy.

la pregunta del millón es… realmente estas cosas merecen la pena?

pd.- vuelta al mundo real (TM) tras las vacaciones. en los mundos de ensueño visitados, todo genial. traigo muchas fotos, dados nuevos y nuevas experiencias bajo el brazo (vienen sin malos olores, que una se ducha y usa desodorante regularmente). Llegamos para la última semana de fiestas en mi pueblo, un poco de playa y juergas variadas.

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