ocurre de cuando en vez que, abriendo tal o cual baúl, salen a la luz objetos que nos recuerdan lo que vivimos tiempo atrás. sucedió hace unas semanas cuando ponía en orden ciertas zonas de mi armario. al habernos re-mudado en mayo y sin saber qué hacer con ellas, en las “partes bajas” de mi ropero seguían habitando una super nintendo y una sega master system con sus respectivos accesorios y juegos. estaban allí desde aquellas épocas en las que una consola derivaba en una imagen mental de un mueble antes que en la de un aparato electrónico. una había dejado de funcionar por temas de la alimentación (la teníamos a pan y agua, a la pobre) y la otra era aún más antigua.

me dio el arrebato “mcgiver” y decidí hacer un apaño con un transformador en desuso, cutter y alicates, un par de trozos de cinta aislante y el conector para la consola. resultado? una super nintendo como nueva y unos cuantos cartuchos de juego que funcionan a la perfección. dioses, qué risa tonta escuchando las musiquitas, viendo algunos gráficos, jugando fases… recordando la de horas de vicio que compartimos l’hermano y yo… en aquel entonces yo le hacía trasvase de vidas de mi mario a su luigi y era el donkey kong de su diddi… ahora me pule en cualquier videojuego medianamente decente xD.

con menos esperanzas miré a la master system de reojo.  empecé a conectar cables… y también funcionaba! con su pistolita para matar patos en el juego que traía por defecto, con sus carreras de cutre-motos… con su jueguecito de double dragon lleno de muñegotes cuasicuadriculados… y con ese otro en el que hay que disparar a los enemigos para que el enfermero de nuestro bando cure a los heridos que se encuentra a su paso (el que menos éxito tuvo)

qué cosas… qué cantidad de recuerdos… y cómo pasa el tiempo, señores, cómo pasa el tiempo…

misión pendiente: comprobar los spectrums

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